“La vida de una familia cambia por completo al tomar contacto con los MELKEVIANOS, seres de luz de otro planeta que les enseñaran a vivir de una manera pura, verdadera y llena de amor; a través de juegos y enseñanzas muy profundas”.

SERES DE LUZ

MAGICO

AUTOAYUDA

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Extracto

SOBRE EL CUADRO DE LA TAPA

El cuadro que da marco a la tapa del libro fue pintado en 2007. Siento que solo fui el instrumento, el canal, que prestó las manos y que Jesús mismo, intervino para pintarse.

La pintura se llama “El Cristo de la Integración”. Yo había recibido que tenía que hacer un cuadro con ese nombre y la explicación del mismo: se llama “El Cristo de la Integración”, puesto que se integra con el Universo y con la Tierra, representados en el Merkabah y con los colores de los rayos de la luz divina. Está hecho en madera, tiene una medida de 46 x 46 cm. El círculo que tiene en su interior, el Merkabah, con Jesús, fue esculpido íntegramente con gubias, dándole profundidad.

Cuando trabajo en madera, acostumbro pintar todo de blanco primero, para luego comenzar el trabajo de color en sí que cada obra requiere.

En esa época, aún vivíamos en comunidad, tal como te describí antes. Y como a la tarde iba a sentarme a pintar, y quería empezar a plasmar el rostro del Maestro, pregunté en la mesa ¿cuál podría ser el color del pelo de Jesús? A mí me parecía que le quedaría bien la tonalidad cobre, pero no sabía por qué y a la vez, sentía como raro ponerle ese color. La respuesta generalizada que recibí era que fuera dentro de la gama de los marrones y como había escuchado a la mayoría, pensaba hacerlo en ese tono. Así que por la tarde salimos al patio y en una mesa en la que solíamos sentarnos a trabajar, se sentó de un lado Regino con sus pinturas y su cuadro y yo con mi caja de pinturas y mi cuadro. Todo lo que se encontraba afuera de mi caja de pinturas era el pincel que estaba utilizando y el color blanco. Pinté la totalidad del cuadro dejando libre solamente lo que sería el rostro y cuando me iba a disponer a pintar el cabello con una capa de blanco, de mi pincel empezó a manar pintura color cobre. Yo hacía un trazo y este quedaba cobrizo. Le pedí a Regino que mirara lo que estaba ocurriendo, y nos quedamos pasmados. Yo cargaba el pincel con pintura blanca y esta se convertía en color cobre no más tocar el espacio que correspondía al pelo del Maestro.

Entonces Jesús se manifestó y me dijo que directamente tomara el frasco de pintura color cobre y que con ella trabajara sobre su cabello y su barba.

Cuando hube finalizado, el rostro estaba sin pintura de ningún tipo y el pelo y la barba estaban terminados por completo.

De pronto Jesús me dijo: -“Ahora Ruth, vas a pintar mis ojos”.

Y yo le respondí -pero, ¿cómo querés que pinte tus ojos, si no tengo pintado tu rostro aún?, en un cuadro no se empieza por los ojos.

Y Él, con su santa paciencia me respondió -“En este sí porque será un cuadro muy especial. Así que aquí pintarás primero los ojos. Buscá color violeta para hacerlos”.

– Pero como… ¿sos Saint Germain acaso?, ¿por qué querés los ojos violetas, si según creo son marrones?- repliqué con mi rebeldía característica. Regino miraba lo sucedido, viendo lo que pasaba con los colores y escuchaba la pelea que yo tenía, cuando le manifestaba mis diálogos internos con el Maestro y mi enojo, entonces, se reía de mi desobediencia constante. Entonces yo, rebelde sin causa, empecé a sacar de la caja los marrones que tenía, más cuando los abría y sumergía en ellos el pincel y del mismo se manifestaba una pintura color violeta. Así que como verás, finalmente entendí. Busqué el frasquito de pintura violeta y me entregué a la manifestación de esos ojos, de esa mirada.

Cuando los ojos quedaron plasmados, me presté a la finalización de todo el rostro. Y allí estaba: Jesús. El Cristo de la Integración. Me dijo que parara el cuadro en un lugar y que caminara de un sitio al otro mirando a sus ojos y que viera lo que pasaba. Entonces lo hice y pude ver que sus ojos me seguían adonde yo fuera. Siempre me miraba. Todos probaron de hacer lo mismo y eso era lo que sucedía. Me explicó que desde esa mirada Él envía luz y sanación constante para quien la necesite.

Cuando terminé de pintar el último trazo de todo el resto y la obra quedó completamente terminada, se me indicó el lugar para colgarla y que quedara allí, en forma permanente.

Es recién ahora que se me reveló que tenía que darse a conocer y “salir a la luz” siendo la tapa de este libro.

Así que desde aquí la comparto con vos que me estás leyendo y con todo aquél que tenga la oportunidad de ver la tapa de este libro en cualquier lugar.

La energía de la luz aportará en cada ser, lo que cada quien requiera.

Ruth Ross

… «Un viernes de marzo, a pocos días de haber empezado nuestra historia con nuestros primeros guías, cerca de las 9 de la noche, recibí un llamado telefónico preguntando por mí y diciendo que el lunes a las 5 de la mañana tenía que estar en San Isidro para hacer de extra en una película, y que si o si debía llevar un book de fotos. Lo que siguió a continuación fue una de nuestras primeras locuras. Obviamente yo no tenía book de fotos, entonces, Sergio recordó a una clienta suya, la cual tenía un marido especialista en fotografiar eventos. Empezamos a intentar llamar y se nos bloqueaba literalmente el teléfono, no hubo forma alguna de dar con ella. Entonces, me fui a cocinar y de pronto sonó el teléfono, Sergio atendió y era un amigo suyo al cual hacía muchísimo que no veía y a quien de hecho no volvió a ver. Mientras yo cocinaba me dicen: -“Decile a Sergio que este amigo llamó para darles el nombre y el teléfono de la fotógrafa que va a hacerte las fotos que necesitás”- Yo escribí el mensajito en un pequeño papel y se lo di a mi marido. Lo leyó, se sonrió y siguió hablando. De golpe en un momento su amigo le dice que el lunes le gustaría ir a tomar un café con él, a lo cual Sergio le contestó que el lunes no podía porque yo iría a trabajar de extra en una película y que solo me faltaba sacarme las fotos para armar mi book, pero que no encontrábamos ningún fotógrafo que pudiera hacerlo, a lo cual este hombre le contó que tenía una amiga centroamericana que era la fotógrafa de las más grandes estrellas de Argentina, y le dio su número.

Llamé por teléfono y me atendió una hermosa vocecita caribeña y cuando escuchó lo que necesitaba, me contó que ella era la hermana de la fotógrafa y que la persona que yo estaba buscando, llevaba ya casi una semana en terapia intensiva con un problema cardíaco, que ella siempre fue su asistente, pero que nunca había hecho sola las fotos, por lo que si se animara me llamaría, pero que lo más probable era que yo tuviera que conseguir a otra persona que me retratase; no obstante eso, anotó mi número telefónico. Corté y mis guías me siguieron diciendo que el sábado temprano la persona del dato que yo tenía me sacaría las fotos. Cerca de las 10 de la noche, volvió a sonar el teléfono en casa y al atender surgió del otro lado una voz centroamericana, pero diferente a la que yo había escuchado antes y me dijo que ella era la persona que yo había estado buscando, que acababa de salir de terapia y que me esperaba al día siguiente para retratarme»…

Ruth Ross